domingo, 27 de mayo de 2007

Oh! ... ya no estoy ciego (8)

Una y otra vez resuena tu bella voz ...
aunque sea en mi lejanía y dolor.

(Si, aquel suplicio compartido)



viernes, 18 de mayo de 2007

1979 - 2066

Dios mio!!... ya van 28 años escuchándola.


" Y ese amor que alimenta a mi fantasía
Es mi sueño, es mi fiesta, es mi alegría
La comida más sabrosa, mi perfume, mi bebida
Es todo en mi vida "



martes, 1 de mayo de 2007

La próxima vez que viaje a Santiago... quizás.

a ver, recordemos:

No se si eran las 21:30 hrs mas o menos, cuando arribé a Santiago desde mi ciudad. El trayecto para llegar donde mi hermano es siempre el mismo e invariable recorrido. No lo cambie ni lo modifique producto del Transantiago, aunque debo decir que pensé la posibilidad de, temerariamente, embarcarme en una aventura por algún bus que me llevara a destino; preguntando y contrapreguntando para acumular la mayor cantidad de información posible en pro de hacerme un capitalino de tomo y lomo, aunque sea por solo los tres días que duraba mi estadía. Pero luego, después de cavilar la idea por largos 5 minutos, desistí y recupere la cordura que, creo, me la devolvió una bella mujer que observé en plena esquina de Sta Rosa con París.

Recuerdo que llegue casi al mismo tiempo a esa esquina a tomar el colectivo que ¡Oh Fortuna! ella también debía tomar. Nos esperaba una fila larga de capitalinos cabizbajos y apáticos, salvo por la mirada de esta guapa mujer.
Ella era de piel mate, pelo liso de color castaño con tintes rojizos hasta un poco mas abajo de sus hombros, metro sesenta mas o menos. Pero lo que mas me llamo la atención de ella, fue su intensa y penetrante mirada cuando mis ojos la vieron fijamente. Reconozco que me quemé ante ella, ya que fui yo quien desvió la mirada ante su inquietantes y expresivos ojos. Craso Error.

Después, luego de que definitivamente esta mujer me llamo la atención, y vaya de que manera, intente entablar una conversacion para aprovechar al máximo los minutos de espera en la fila que, impensadamente para mi, avanzaba mas rápidamente de lo presupuestado. Pero no contaba con el detalle de que esta chica iba escuchando música en su reproductor portátil, lo que me producía un poco de resquemor en iniciar la conversación. Pensaba la posibilidad de que ella replicara mi intervención con un movimiento de cabeza de afirmación o negación o, quizás, y lo peor, solo monosílabos indiferentes como respuesta. Al final no fue nada de eso... lo que ella me dijo ante mi comentario por lo taxis piratas que habían alrededor del paradero fue: "Esos no son taxis, son colectivos para que sepas". Al escuchar eso pensé: "Cagué, no le hablo mas por la chu...", pero grande fue mi sorpresa al darme cuenta que, antes de subir al colectivo que nos llevaría a Quilicura, se sonríe al escuchar mi casi desesperado desahogo de "Al fin me voy pa`la casa". No todo estaba perdido.

Una vez dentro del vehículo y a poquísimos centímetros de nuestros ojos, le pregunte si estaba cómoda; debido a que ella se encontraba al medio del asiento trasero, flanqueado entre quien les habla y un veterano caballero que se fue gran parte del viaje durmiendo. Evidentemente que no lo estaba, a pesar de su respuesta contraria y también por el hecho de portar varios e incómodos cuadernos en una pequeña bolsa sobre sus piernas.

Cuando ya mi originalidad(si que alguna vez existió) estaba totalmente obnubilada ante preguntas y respuestas de buena crianza, pero inconducentes al fin y al cabo; súbitamente me percaté de, ademas de los dichosos cuadernos, la presencia de un libro de la escritora Danielle Steel que traía consigo la bella desconocida y que me llamó la atención. Entonces, mas por la duda que por animo de proseguir con mi magistral performance seductora, le pregunté acerca del libro y de que se trataba. Entonces fue ahí cuando realmente empezó una interesante y variada conversacion en la cual pudimos interactuar fluidamente con mucha simpatía, complicidad y, definitivamente, seducción en cada mirada que intercambiábamos. Ciertamente un giro insospechado en la historia.

Lastimosamente no fue mucho tiempo lo que pude conversar con ella, mas aun cuando le señalè al chófer del colectivo que me dejara en el paradero que me correspondía bajar. Caballerosamente le dije a modo de despedida "Un gusto haber conversado contigo, que estés bien", a lo que ella, despidiéndose también, me regalo una linda sonrisa al finalizar su adiós.

Cuando baje del auto y exactamente al momento de cerrar la puerta y que el vehículo reiniciara su marcha, comencé a darme cuanta que algo no le había dicho a esa guapa niña. No tenia idea de que lo que era. Y mientras pasaban los segundos la duda apresaba totalmente mi cuerpo.
Ya cuando el colectivo se iba distanciando por la calle, me percaté que ella me miraba muy fijamente, con esa misma intensidad con la cual rápidamente me cautivó minutos atrás.
Ahí me di cuenta de mi suprema torpeza:

Ni siquiera fui capaz de preguntarle su nombre ... menos su numero de teléfono.